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El Judaizante Juan de Valibrera fue el Fundador de Guadalupe

En un intento de esclarecer los inciertos orígenes de Guadalupe, D. Luis Lisón expone en su estudio histórico ‘Guadalupe de Macías Coque. ¿Fundación del judaizante Juan de Valibrera?’, un fragmento de un manuscrito inédito existente en la Real Academia de la Historia y que habría sido escrito bajo el título ‘Fragmentos históricos eclesiásticos y seculares del Obispado de Cartagena’:

Antiguamente se llamaba Guadalupe; pero habiendo doña Constanza de Avilés (hija de Gonzalo de Avilés y de doña Isabel Fontes), dueña del lugar de Guadalupe, casado con don Macías Coque Riquelme, se empezó a llamar Macías Coque.

Este texto ha llevado a pensar que antes de pertenecer a la familia Coque, Guadalupe sería propiedad de la familia de los Avilés.

Sin embargo, ahondando aún más en el misterioso origen de la pedanía, D. Luis Lisón estudia las aportaciones del historiador Guy Lemeunier, las cuales arrojan luz sobre las raíces históricas de la población de Guadalupe. Él considera que antes de caer en manos de los Coque perteneció a los Valibrera, una de las familias con más solera y fortuna de la Murcia durante el siglo XVI.

En una amplia campaña contra los judaizantes de Murcia y otros lugares, el Santo Oficio de la Inquisición procesó al regidor Juan de Valibrera, acusándole de propagar el judaísmo, le confiscó sus bienes y lo quemó en la hoguera, emplazada en lo que actualmente es el Jardín de Floridablanca.

Entre las propiedades de Valibrera estaban las tierras que actualmente ocupa la pedanía de Guadalupe, Juan, el patriarca, había ido edificando en ellas su propio pueblo de señorío poniendo la tierra en cultivo y poblando la zona. Mandó construir una pequeña iglesia que puso bajo el patronazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, por influencia de la Orden de los Jerónimos, por entonces recién instalada en estas tierras.

El Canónigo Macías Coque compra Guadalupe

Tras la confiscación de los bienes de Juan de Valibrera por el Santo Oficio, Franco de Franquiz aparece como el receptor de ellos. Éste vendió a Macías Coque, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Cartagena, ‘un lugar que es en el Tayguero de Churra, huerta de esta ciudad’, y que no era otro que el actual Guadalupe de Maciascoque.

La venta tuvo lugar en la ciudad de Murcia a fecha de 4 de febrero de 1561, en precio de 1.218.750 maravedíes.

En la escritura de venta del canónigo, aparecen en el lugar 37 casas, que no estarían ocupadas en su totalidad, puesto que en el censo de ese mismo año, Guadalupe cuenta con 31 familias.

El Canónigo Macías Coque era tío de Macías Coque Riquelme, que en el siglo XVI contrajo matrimonio con Constanza de Avilés. Dos años después del enlace, el canónigo traspasó a su sobrino la heredad de Guadalupe.

En 1571 la Iglesia se convierte en Parroquia y en el Censo de Provincias Ordinarias y Partidos de la Corona de Castilla del año 1594 dentro de Murcia ,se incluye Guadalupe.

En la pedanía aún se puede admirar la Torre del Zoco, una casona del siglo XVI que constituyó el primitivo lugar del señorío de Macíascoque. También se conserva el azud en la rambla de Echevarría, presa hidráulica que sirvió para recoger las aguas pluviales para la hacienda que constituyó el señorío. Desde el siglo XVII la Hacienda también contó con una noria para la elevación de las aguas de la acequia Churra la Nueva, así como una almazara que estuvo en funcionamiento hasta finales del siglo XIX.

La Enigmática Disociación de Guadalupe y el lugar de Maciascoque

Resulta, cuanto menos curioso, dentro del cúmulo de interrogantes que constituyen la génesis de la pedanía, que en el censo de moriscos de 1583 aparece por un lado Guadalupe con cinco moriscos y por otro, el lugar de Macías Coque con dos.

De igual modo y según señala Abelardo Merino, en los documentos de los siglos XVI y XVII aparecen como cosas diferentes, es más, cuando se habla de parroquias de Murcia se mencionan como anexos independientes la Iglesia de Guadalupe y la del lugar de Macías Coque.

La Construcción del Monasterio de los Jerónimos

A principios del siglo XVII la zona continúa estando escasamente poblada, ya que el censo de 1610 refleja que vivían en ella unas 115 personas, de las que una docena eran moriscos. Entonces era Señor de Guadalupe de Maciascoque don Gaspar de Rocafull, por haber casado con doña Juana Coque Puxmarín.

En 1713 en la Relación de la jurisdicción que comprende el corregimiento de la ciudad de Murcia figura Guadalupe determinado como un lugar de señorío secular con alcalde de nombramiento real.

En esta época la Orden de los Jerónimos inicia las obras de un monasterio que será inaugurado el 1 de febrero de 1738 por el obispo Tomás J. de Montes, tras colocarse en la fachada las armas del fundador. La Orden edificó el colosal monasterio en una propiedad que poseían dentro del término de Guadalupe de Maciascoque, en un lugar elevado a salvo de las inundaciones. El motivo era la sustitución de la casa residencial que en precario habitaba la Orden en la vecina localidad de La Ñora desde 1579. Para el Monasterio de los Jerónimos el ilustre escultor Francisco Salzillo, realizó en 1755 una bella talla de San Jerónimo.

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